El TDAH no se va de vacaciones

El TDAH no se va de vacaciones

Comienza el verano, el buen tiempo y se acercan los resultados académicos. Es un momento algo complicado para algunas familias, pues esos resultados pueden reflejar alguna dificultad en el paciente infanto-juvenil diagnosticado de TDAH.
Aunque es importante diferenciar dos perfiles diferentes, los que tienen alguna pequeña dificultad del aprendizaje (y logran aprobar sus respectivos cursos) y los que tienen un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) más acusado, en ambos casos, es conveniente mantener sus tratamientos de mejora de habilidades cognitivas en el verano, pues el TDAH no solo es un problema que impacte sobre los resultados académicos, sino sobre la globalidad de la personalidad del paciente, rasgos que pueden arrastrarse incluso hasta la vida adulta (distintos estudios lo cifran en torno a un 50% de los casos que no se han resuelto de niño y/o joven).
No hay que alarmarse, los niños con TDAH tienen un buen pronóstico y uno de los primeros resultados que se aprecian, cuando inician tratamiento de estimulación cognitiva, es precisamente la mejora de estos resultados escolares. Los especialistas han venido advirtiendo sobre una desatinada tendencia a relajarse en verano o incluso a abandonar este tratamiento. Y es precisamente el verano una gran oportunidad para reforzar las áreas que, a lo largo del curso, han venido tratándose.
Es cierto que dejar las sesiones de mejora de habilidades cognitivas puede verse como dar un descanso al niño y darle más tiempo libre, pero hay que tener en cuenta que esto tiene una serie de desventajas:
– Muchas de las habilidades interiorizadas requieren de constancia para afianzarse en el paciente. Al dejar éste el tratamiento, se pierden las que todavía no han sido asumidas. 
– Abandonar el tratamiento es fortalecer todos los problemas asociados al TDAH (estrictamente cognitivos, emocionales y de conducta).
– En el caso de adolescentes con TDAH, éstos quedan más expuestos a riesgos como las adicciones, dependencia de las nuevas tecnologías, dificultades para reincorporarse al tratamiento, con mayor riesgo de fracaso escolar, conflictividad familiar y relacional en general, etc.
Si aún así ustedes han decidido suspender o abandonar el tratamiento no farmacológico de su hijo sin haberlo finalizado, lo más recomendable es que lo comente con su especialista y pida asesoramiento.
Muchas gracias por atenerse a estos consejos.

 

La Dirección Médica