Daño Cerebral Adquirido

Atención especializada en el daño cerebral adquirido leve
Una lesión cerebral ocasionada por factores muy diversos como un traumatismo cráneo-encefálico, un ictus, una intervención cerebral o procesos infecciosos, entre otros, puede provocar déficits que afectan a la función motora (debilidad, falta de fuerza o movilidad, generalmente de un hemicuerpo), cognitiva (dificultad para concentrarse, para memorizar o recordar, lentitud para expresarse), al lenguaje (tanto a la expresión como a la comprensión) o a la conducta.
Estos déficits pueden ser desde muy graves (estado de mínimas respuestas) determinando un grado severo de dependencia, hasta leves y sutilmente apreciables, algo que el paciente y su entorno inmediato perciben, pero que generalmente no saben concretar.
En todos los casos, un adecuado y precoz tratamiento neurorrehabilitador permitirá alcanzar mejores niveles de recuperación. Esto es importante no sólo en los cuadros graves, sino en las afecciones leves, pues esta levedad no significa que la recuperación espontánea se produzca y, en cambio, una intervención adecuada tiene grandes probabilidades de conseguir una restauración funcional completa.
La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa, actualmente irreversible y progresiva, que supone una disminución global de las funciones superiores, siendo su consecuencia más inmediata la de incapacitar al paciente en su ámbito familiar, laboral y social.
La  evolución de la enfermedad conduce a una dependencia creciente según avanza el deterioro cerebral, afectando las capacidades físicas, psíquicas y sociales del paciente.
Existen otras demencias de un perfil similar como la demencia vascular, la demencia fronto-temporal, la demencia por Cuerpos de Lewy o la demencia asociada a la Enfermedad de Parkinson.
Señales de alerta
Entre los signos de alarma que podemos observar al inicio de una demencia destacan:
Cambios en el estado de ánimo y en el carácter.
Dificultades en la orientación espacial y/o temporal.
Pérdidas de memoria.
Alteraciones en el sueño y en la conducta.
Dificultad para la realización de tareas habituales.
Problemas de lenguaje.
Alucinaciones auditivas y/o visuales.
 ¿Cómo ayudar a un familiar con enfermedad de Alzheimer?
Una vez diagnosticada esta patología a un familiar o ser querido, ha de prestarse especial cuidado tanto a su atención médica como personal, pues el enfermo irá deteriorándose progresivamente y encontrando cada vez más difícil la realización incluso de las tareas más cotidianas y sencillas. Es importante realizar una actuación temprana que enlentezca el proceso de deterioro del paciente. La combinación de terapia farmacológica y Estimulación Cognitiva constituye en la actualidad el tratamiento más completo para retrasar el deterioro que causa esta enfermedad.

Enfermedad de Alzheimer y otras demencias

“Cuanto antes se trate la Enfermedad de Alzheimer y las alteraciones que ésta provoca, mejor será la calidad de vida del paciente”

Retrasos madurativos y/o trastorno del aprendizaje en la infancia

En torno a un 12% de los niños en edad escolar tienen trastornos de aprendizaje, que pueden afectar a una o más habilidades cognitivas (desarrollo lingüístico, función psicomotriz, habilidades no verbales y atención).
En muchos de estos casos, un tratamiento adecuado que corrija estos déficit cognitivos durante la infancia, puede normalizar el aprendizaje y evitar la conflictividad en la adolescencia y su prolongación (laboral y social) en la vida adulta.